CAPITULO 2: EL GIRO DE 1920

SEMINARIO 2009-3.Cap.2

CAPITULO 2:

EL GIRO DE 1920

Hasta 1920 y “Mas allá del principio del placer”, el postulado fundador del Primado del Placer-Displacer reina como maestro incontestado. No es cuestionable en la medida en que él es el que permite analizar e interrogar el psiquismo y las teorías que pretenden rendirle cuenta. Hace falta que se de un paso fuera de su órbita de definición para que pueda ser interrogado de vuelta –de nuevo- , incluso interpretado como “Teoría de lo originario”.

La fisura introducida por “Mas allá del principio del placer”, introduce una alternativa tal que concierne la cuestión del Principio primero y organizador del funcionamiento psíquico, autorizando la posibilidad de una reinterpretación “apres-coup” de los fundamentos anteriores.

Así, la teoría de los fundamentos del psiquismo puede ser interpretable y abrir la posibilidad de la suspensión “transicional de lo originario de la teoría”. El paso que consiste en interpretar la teoría en el seno de la teoría, no es aun habitual en los medios psicoanalíticos. Solamente en función de que se utilice la contratransferencia y los recursos clínicos.

( … … )

Una teoría como la metapsicología de los procesos se presenta como un conjunto de conceptos solidariamente articulados entre ellos por vínculos de dependencia y de implicación recíproca, incluso si no están explícitamente formulados; esta metapsicología define una lógica teórica que posee su especificidad y sus tipos de encadenamientos … que se atienen a la organización misma de esta lógica. Con el fin de poner en evidencia los envites metapsicológicos del giro de 1920, es necesario precisar inicialmente la “lógica de la teoría bajo el primado del principio del placer-displacer”.

Teoría del primado del principio del placer-displacer.

           

Esta lógica es la que organiza la metapsicología desde 1900 a 1920. Es la teoría oficial, la referente, incluso si algunos enunciados de este periodo no la obedecen apenas. Esta Tª, a partir de su postulado fundador, presenta implicaciones potenciales que no son de entrada formulables, pero que se revelan por el contrario “apres-coup” en la medida en que existen descubrimientos y despliegues de sectores teóricos que están implícitos.

 

            A título indicativo y antes de examinar mas en detalle cada uno de estos puntos, el principio del placer-displacer implica una Tª del placer fundada sobre la cantidad y una Tª de la alucinación fundada sobre la realización alucinatoria del deseo. Aquí se articula una Tª de la pulsión y de la satisfacción pulsiónal: la Tª del apuntalamiento a partir de la cual, Tª del objeto -de la relación con el objeto- y Tª del narcisismo se engendra lógicamente, y engendran una Tª del principio de realidad que viene a dialectizarse con el principio de placer-displacer. Finalmente, una Tª del traumatismo psíquico se endosa a este conjunto para perfilar las desregulaciones de la conflictividad.

Estudiemos la estructura de esta solidaridad teórica yendo a lo esencial de las articulaciones y de los esquemas del funcionamiento.

El principio de placer-displacer muestra que el objetivo fundamental del psiquismo es la reducción de las tensiones, esto produce placer y simultaneamente, el funcionamiento psíquico tiende a la evitación o a la evacuación del displacer producido por el aumento de tensión. Esta reducción de tensión, sea pensada de forma absoluta o de forma mas relativa contiene una Tª del placer y de la satisfacción fundada principalmente sobre la cantidad y la reducción de la cantidad.

 

El modelo aparece en “El Proyecto” (1895). Una elevación de tensión produce un estado de displacer que conlleva la búsqueda y la reinvestidura de experiencias anteriores de satisfacción. Estas, así investidas van a producir una alucinación o una representación de objeto investido según el grado de investidura ( cuando la investidura de la huella mnémica se ha retenido suficientemente para que el proceso no llegue a la alucinación no produce mas que una “simple representación” ) que da así al psiquismo una presentificación, una representación, una actualización de aquello a lo que debe tender, de lo que debe buscar. Inversamente estarán evitadas o evacuadas todas las posibles experiencias anteriores de dolores o de insatisfacciones: evitadas si vienen de fuera, evacuadas si vienen de dentro. El proceso psíquico tiende así a la realización alucinatoria del deseo, o a partir de una re-presentación del objeto de satisfacción a una búsqueda del objeto de placer.

 

El desarrollo de este proceso va a hacer intervenir diferentes factores que contienen la necesaria adaptación del psiquismo a las condiciones de la realización del deseo. Si el primer principio del placer se transforma en principio de realidad, este concierne inicialmente al imperativo de la realidad del placer, es decir, a sobrepasar una satisfacción alucinatoria que no seria mas que ilusoria sin la presencia de “la realidad del objeto”. Se efectúa en la dirección del descubrimiento y de la toma de consideración del conjunto de condiciones que van a permitir transformar la satisfacción alucinatoria en satisfacción “efectiva”. Un trabajo psíquico es así requerido para obtener la serie de escalones o de representaciones adecuadas para hacerlo posible —gracias a una serie de representaciones internas, de retenciones, de diferidos, de transfers intrapsíquicos, de acciones específicas, etc.- una cierta satisfacción habida cuenta de la condiciones de “la realidad” ( histórica e idiosincrásicas ) del sujeto ( por lo tanto subjetivo y actual ) ( por lo tanto objetivo).

El principio llamado de realidad contiene por lo tanto 3 tipos de realidades “encastradas las unas en las otras”.

Primero estaría la realidad del placer: el placer como realidad vivida subjetivamente. No se le engaña al psiquismo con satisfacción alucinada, hace falta una necesidad de satisfacción objetiva.

 

            Consecuentemente el principio de realidad concierne a la toma en consideración de la realidad de las condiciones y de las formas de la satisfacción para que este sujeto con sus particularidades singulares y su propia historia, lo que implica una Tª de la huella y de la memoria; la satisfacción es tentativa de la repetición de una satisfacción anterior, el objeto tiene que ser reencontrado.

 

 

Por otro lado, la realidad del placer, la realidad por lo tanto de la satisfacción tiene que tener en cuenta la realidad de sus condiciones “actuales de posibilidad”. La simultaneidad de la toma de consideración de la tentativa de repetición de una satisfacción anterior ( infantil ) es la toma en consideración de las condiciones “actuales” que implica una conflictualidad entre los términos de esta doble fuerza inherente a la realidad de la satisfacción. Hará falta un trabajo psíquico para intentar encontrar un compromiso aceptable en el núcleo de este conflicto. Implica el duelo de lo absoluto ( identidad de percepción ), una cierta renuncia a las formas del pasado y una elección en el presente.

 

            Como se puede ver, el conjunto del modelo se apoya sobre la hipótesis de que ha habido una experiencia de satisfacción anterior, esto impone una Tª, la primera Tª de la satisfacción estrechamente conectada con la necesidad fisiológica: es la Tª de la pulsión sobre la necesidad y la autoconservación.

 

            La lógica implícita no puede ser mas que, en la medida en la que el sujeto está vivo, se puede tener la certeza de que sus necesidades fisiológicas han sido suficientemente satisfechas. Si han sido satisfechas, ha habido una experiencia de satisfacción de la necesidad, y la repetición por reinvestidura de las huellas mnémicas de la experiencia anterior de satisfacción es posible, el principio de placer entonces puede reinar.

 

            En esta lógica, sea cual sea la forma en la que la necesidad ha sido satisfecha, lo esencial es que ha sido satisfecha. A partir de esta primera experiencia que ha tenido lugar, si un sujeto está vivo el conjunto del modelo puede funcionar. El primado del principio del placer displacer así concebido impone la Tª del apuntalamiento de la pulsión sobre la necesidad somática. Lo primero es la intrincación de las pulsiones sexuales con la autoconservación, su conflictualidad no podrá surgir mas que de forma secundaria y según las conflictualidades que van     a ser suscitadas con el principio de realidad. En este modelo las “necesidades del Yo” ( Winnicott ) o de la subjetividad (1 ) no están reconocidas, no son tenidas en cuenta en la organización de la psique, o mas bien se supone que están satisfechas, veremos que este es uno de los puntos erróneos del modelo.

Subrayaremos pues dos consecuencias de esta lógica. La primera de ellas concierne a la actividad del sujeto. Exceptuada la pasividad ligada a la subida de tensión, potencialmente independiente de él y de lo que ha vivido, el conjunto del funcionamiento psíquico de base se efectúa bajo el primado de la actividad del sujeto siempre presente para ejercer las formas del principio del placer, siempre activo en la integralidad de las operaciones psíquicas ( ya sea que tome en cuenta o no los datos de la realidad objetiva actual ).

Winnicott no define precisamente el concepto de necesidad del Yo, pero evoca el holding o el handling y la presentación del objeto; yo me inclinaría mas bien por una definición sobre lo procesos de subjetivación. Las necesidades del Yo conciernen todo lo que es necesario al sujeto para poder hacer su trabajo de subjetivación y de simbolización de la experiencia subjetiva.

Si el sujeto está siempre presente no hay problemática de la subjetivación en el psiquismo, o solamente de forma secundaria, el problema no puede concernir mas que a lo toma de conciencia. A partir del momento en el que el punto de partida es la búsqueda de una experiencia de satisfacción anterior, la cuestión de la implicación del sujeto en la base no se plantea. Si viene a plantarse a lo largo del proceso no es mas que por una posición defensiva ligada a la dificultad en asumir y reconocer el movimiento pulsional activamente movilizado entonces. Es por lo que el punto de partida de todo razonamiento metapsicológico de la época es la actividad deseosa del sujeto (“pulsiones y sus destinos“, 1915; y de una manera general “los ensayos de metaspsicología” ). La pasividad no puede ser mas que secundaria y defensiva.

Por el contrario, en esta lógica el objeto presente no plantea problema, los cuidados fundados sobre la necesidad física son siempre suficientemente buenos. Solamente la ausencia del objeto puede plantear problemas. Como el funcionamiento psíquico busca el placer, el objeto no es reencontrado mas que como una forma de obtención del placer: es contingente o relativamente contingente, hace falta sin embargo que la satisfacción actual “recuerde la satisfacción anterior“ aportando el placer efectivo, el objeto transmuta el principio de placer en principio de realidad, es por esto o es a partir de esto cuando se opera la transformación interna de principio de placer, pero este es independiente del objeto.

El sujeto esta ahí de entrada activo bajo la égida del principio de su placer, el objeto está ahí de entrada ( aunque no sea mas que como objeto de la autoconservación ). La Tª del autoerotismo y la Tª del narcisismo se deducen una de otra.

Hay que subrayar el fondo narcisista que implica el primado del principio de placer. Si el objeto está presente de entrada es como objeto de-por la autoconservación; desde el punto de vista del autoerotismo del sujeto de la organización de su vida pulsional lo que prima es el movimiento autoerótico. El placer no es tomado al objeto, o con el objeto, es placer solitario derivado del encuentro con el objeto, se constituye en la ausencia o en el olvido de este, independientemente de él. El narcisismo primario “Primera metapsicología” no es anobjetal, designa una posición subjetiva de búsqueda de un placer que tiende a ejercerse independientemente del objeto ( “sin objeto” escribe Freud en “Los tres ensayos sobre una Tª sexual” ). Las reinvestiduras de las huellas mnémicas de la experiencia de la satisfacción anterior se efectúa por el placer, solo por el placer, no busca el objeto principalmente; es en este sentido que es narcisística, busca el placer de sí y para sí. Así se instaura el fondo psíquico, el reencuentro con el objeto, su descubrimiento como objeto erótico no va a modificar el fondo narcisista del funcionamiento psíquico, no era mas que complejizar el recorrido, el objeto no será reencontrado mas que como desvío obligado sobre el camino del placer de sí. La objetalización como la objetividad se dan derivados “secundarios” “arrancados” a la posición narcisista primera del sujeto.

 

            La Tª del funcionamiento sobre el primado del principio del placer organiza una Tª que acredita el fundamento narcisista del psiquismo. El recorrido del trabajo evolutivo de Freud extraerá e irá desprendiendo poco a poco esta consecuencia inducida por el primado del principio de placer -displacer. De pronto, el reconocimiento de esta implicación teórica va a poner la meta psicología en crisis y va a precipitar la evolución mutativa de 1920 que denarcisizara el fondo del psiquismo, o mas bien va a crear el problema.

 

            Antes de comenzar a explicar cómo esta inflexión se va a efectuar, vamos a precisar la implicación del primado del principio de placer concerniente al traumatismo. Si el fondo del funcionamiento del sujeto es narcisista, la seducción por el objeto no puede ser mas que accidental y forzada, no es intrínseca al desarrollo, en esta lógica el traumatismo no puede resultar mas que un antinomio interno al principio de placer, será por un exceso de placer o una gran cantidad. Sea porque el sujeto no ha sabido frenar por sí mismo las subidas, la … de excitación que se han descargado independientemente de las condiciones de posibilidades de una satisfacción que se han descargado independientemente de las condiciones de posibilidades de una satisfacción efectiva, sea porque el objeto no ha sido el factor de transformación en principio de realidad sino por el contrario factor de elevación de excitación. Desde ahora el placer no transformado en realidad amenaza la organización psíquica de una desorganización de la conflictualidad con el principio de realidad; se crea el displacer, moviliza una defensa primaria de evitación o de evacuación. El principio de realidad convierte entonces el exceso de placer en algo peligroso, en displacer, inmoviliza una defensa contra el placer en lugar de transformar la forma primaria de este.

El segundo tiempo del traumatismo plantea entonces el problema de la reinvestidura de las huellas mnémicas del traumatismo. Sea porque la reinvestidura posterior a las huellas mnémicas se efectúa bajo el principio de placer, así sirve a la actualización de un fantasma de deseo, es utilizado como realización actual de un fantasma equivalente a una realización casi alucinatoria de deseo. Sea porque resulte de una elevación o de un fracaso de la defensa primaria. Sin embargo, por principio tiene que haber una evitación a toda costa del displacer salvo si este puede ser dialectizado a la transformación del principio de placer en principio de realidad. Estaría pues bajo el principio de realidad cuando se pueda operar el levantamiento de la contrainvestidura permanente ( defensa primaria ). Estamos aquí frente a las coyunturas clínicas específicas de las psiconeurosis.

LA COMPULSIÓN O EL AUTOMATISMO DE REPETICIÓN

            Y SUS PRIMERAS CONSECUENCIAS

 

La inflexión de 1920 va a surgir de la toma en consideración de las problemáticas clínicas mas allá de los funcionamientos psiconeuróticos, lo hemos ya señalado en las neurosis narcisísticas, la melancolía, también las perversiones escapan al modelo. La repetición no señala ya solamente el ejercicio del principio de placer, testimonia un mas allá de este que lleva a una reevaluación de la cuestión del fundamento del principio. En efecto, el hecho fundamental del artículo de 1920 es la introducción de una constante, de una compulsión, un automatismo de repetición diferente e independiente del principio de placer . El hecho clínico mayor es el siguiente: hay en el psiquismo un proceso que tiende a la repetición de experiencias que no han conllevado placer ni satisfacción.

 

            Esto significa que el principio de placer admite excepciones, y si admite excepciones significa que no es el principio fundamental, que hay un mas allá del principio del placer-displacer, otro fundamento mas fundamental para el psiquismo.

 

            La razón de la repetición, es decir, de la reinvestidura de las huellas mnémicas no es siempre primariamente el placer , es la búsqueda de satisfacción. El psiquismo pierde su lógica intrínseca y su principio discriminativo. Algunas repeticiones se efectúan automáticamente, es decir, independientemente de la búsqueda de la satisfacción por sí misma.

… Placer-displacer no desaparece por lo tanto, está relativizado, se ejerce a un segundo nivel o en determinadas condiciones seguidamente de un proceso que le pueda permitir asegurar su dominio sobre la vida psíquica.

 

            De pronto toda la Tª anterior se encuentra potencialmente despojada de sus pilares, debe ser transformada ya que su organización debe ser refundada sobre otra lógica por completo. Esto no va a hacerse sin resistencias en la obra de Freud, y esto a partir de “Mas allá del principio del placer” que es el lugar de una conflictiva de entrada presente entre el esfuerzo de Freud para mantener la existencia un “Mas allá del principio del placer” y su esfuerzo por tratar de reducir, bajo la egida del principio del placer su nueva proposición devenida de los hechos clínicos nuevos que le llaman la atención. Pero la resistencia de la Tª anterior no se detiene en los escritos que suceden inmediatamente al artículo de 1920, ya que al final de su vida todavía Freud trabajará sobre esto, extendiéndose mas allá de él, incluso en sus sucesores. Aun hoy en día numerosas posiciones teóricas testimonian el efecto de mantener concepciones surgidas directamente del primado del “principio del placer”, cuando por el contrario no tratan de reescribir la 2ª metapsicología y la nueva Tª de las pulsiones, y la clínica que les corresponde, en el seno de la lógica que implica la lógica del placer-displacer.

Estamos lejos de haber descubierto todavía todas las consecuencias teóricas, técnicas y clínicas del giro de 1920, lejos de citar todas las implicaciones… ( … … )

1ª Consecuencia: La inversión de relaciones del Principio del Placer al Principio de Realidad. Cuando se ejerce la compulsión de repetición es el principio de realidad el que prima “objetivamente” . En efecto, si se rastrea todo, y este es el caso cuando se ejerce la compulsión a la repetición, si no hay mas principio de selección a priori bajo el principio de placer, se rastrea cualquier cosa que haya sido, no se selecciona bajo el primado del placer, se rastrea “objetivamente” sea cual fuere el grado de conciencia que se pueda tener. La historia “objetiva” retoma todos sus derechos bloqueados por el primado del principio del placer que a partir del momento en el que ha operado un principio de selección de la experiencia privilegiado el fantasma del deseo sobre la historia, “historia objetiva” de la realidad psíquica por supuesto, es decir, historia de la subjetividad, es decir, de la experiencia tal y como ha sido registrada y significada por el psiquismo habida cuenta del estado del aparato psíquico en el momento, lo que definió la “experiencia anterior” : está en el horizonte de esta implicación. La posibilidad de reconstrucción de la realidad psíquica de la experiencia pasada se abre pues al trabajo psicoanalítico “Mas allá del principio del placer”.

 

            Se instaura pues potencialmente el primado de un principio de realidad psíquica eventualmente secundariamente transformado en principio del placer después el mismo retransformado en principio de realidad del placer. No estaremos sorprendido de que la Tª del inconsciente haya sufrido también ella una mutación ( 1923 ). En el fondo del psiquismo opera el ello gobernado por una compulsión de repetición, primera forma de Incns. Seguidamente ganado de este fondo por un trabajo de subjetivación -el Yo objeto se va a tener que convertir en parte un Yo sujeto que intenta reasegurar secundariamente el primado del Principio del placer gracias a las representaciones psíquicas y al trabajo de la simbolización- otro tipo de Incns ( inconsciente secundario ) que testimonia lo que en la historia ha podido recibir la marca del Principio del placer, y en fin una parte Preconsc por lo que ha podido representado y transformado en Principio de realidad del placer.

 

 

            Otra consecuencia, si se rastrea todo -y todo el tiempo el fondo del psiquismo- es de naturaleza alucinatoria. A la Tª de la realización alucinatoria del deseo hay que añadir una Tª del fondo alucinatorio del psiquismo. Lo que hay que explicar es una manera en la que el psiquismo se las apaña para transformar estas alucinaciones primarias automáticas en representaciones psíquicas. ( … …)

Desde “Mas allá del principio del placer”, desde que fue lanzada la idea de un nuevo fundamento para el psiquismo, se encuentra confrontado a la cuestión de saber cómo se origina el principio del placer en esta nueva concepción. Es a esto a lo que pretende responder en su texto el mito platónico del andrógino. Si el principio del placer es un principio secundario, y resulta de una modificación a la compulsión a la repetición quedando bajo el primado de esta, en el origen pues hay que postular un estado de no- diferenciación subjetiva entre el sujeto y el objeto, estas mismas nociones están desprovistas de sentido: el narcisismo primario se convierte en anobjetal pero también asubjetal en su esencia- lo que no quiere decir asubjetivo pero asubjetivado. Secundariamente se ha operado una escisión que ha operado una escisión que ha separado objeto y sujeto. La compulsión de repetición busca después de esta escisión encontrar el estado anterior. Esta es la nueva forma del principio del placer, buscar … secundariamente lo que ha estado separado para intentar encontrar el estado anterior de no- diferenciación.

 

            De pronto, si el principio del placer busca siempre reducir las tensiones, va a querer convertirse en un principio de reducción de tensiones por la ligazón, no solamente por la descarga. El principio del placer “Primera Tª. Modelo placer-descarga derivado de la sexualidad masculina” ; la 2ª metapsicología después de 1920 va a empezar a oponersele y a ver un modelo de placer-ligazón que será sobre todo referido a la sexualidad femenina ( “El problema económico del masoquismo“, 1924 ). El modelo del principio del placer será un modelo dialéctico ligazón-descarga-ligazón.

Así, el concepto del Principio del placer y el concepto de Narcisismo están formalmente conservados, ya no son ni fundados… de la misma manera. La consecuencia de estas inflexiones concernientes al Yo y al Sujeto son considerables. Si existe un narcisismo primario anobjetal y asubjetal entonces el Yo no está ahí de entrada, está construido secundariamente, hay un proceso de construcción del Yo sujeto ( que no es solo el Yo objeto de la investidura de 1914 sino un Yo que debe construirse como sujeto o potencialmente sujeto ) construcción de un principio de subjetivación. La sombra del objeto que se había planteado con el Yo en el “Duelo y Melancolía” va a poder empezar a estar poco a poco separada del Yo mismo. Este es uno de los grandes senderos teóricos de Freud de 1923 a 1938, el de diferenciar “Yo sujeto” y Superyo, liderar los derechos del Yo sujeto de las exigencias tiránicas del objeto, Superyo severo y cruel, diferenciar pues dentro y fuera.

A partir de 1920 hay que pensar en el engendramiento de la subjetividad, pensar en la apropiación de lo que es -o ha sido- para un Yo instancia de subjetivación. La modificación de la Tª del Narcisismo Primario implica también un movimiento de descubrimiento del objeto, que no concierte sólo al descubrimiento de un placer en relación con el objeto, sino a la existencia objetiva del objeto, de su exterioridad, y el descubrimiento de la manera en la cual el sujeto puede y debe relegarse al objeto fuera, pero también al objeto interiorizado y a las formas de interiorización del objeto. Potencialmente la cuestión de la relación de objeto se añade la de las compulsiones subjetivas impuestas por el objeto.

 

           

 

Si el primer tiempo es anobjetal, es decir, si en el origen no hay un afuera subjetivamente constituido, entonces el narcisismo primario es también un masoquismo primario y el primer tiempo es     un tiempo auto ( Freud, 1924 ). El rol devuelto al objeto será entonces el de ayudar a llevar hacia afuera las experiencias de insatisfacción y la destructividad que las acompaña. Freud no formula claramente este nuevo imperativo pero en 1920 lo metaforiza en la dialéctica de la vida de los “protistes” cuya supervivencia esta subordinada a la acción de un operador exterior que regularmente les “cambia” del baño tóxico que les conduciría a su pérdida. Esto antes de que el proceso evolutivo no vaya a permitir la construcción de conjuntos complejos capaces, por especialización y diferenciación, de tratar “lo de dentro” -la producción de sus residuos tóxicos- del proceso. Desde entonces lo tóxico de uno se convertirá en fuente de estimulación para el otro.

Terminaremos este primer abordaje de las características de la nueva metapsicología de 1920 por el problema clave de la pulsión. Para hablar con propiedad si nos atenemos a la definición de la pulsión con los 4 términos: fuente, empuje, objeto y finalidad, el narcisismo primario es apulsional. No porque no haya excitación o fuentes de tensión sino porque no se pueden organizar en pulsiones verdaderamente captables como tales, ya que la diferencia de la fuente y del objeto no se ha adquirido todavía. La compulsión de repetición es un proceso “pulsiónal-prepulsional”. Representa la actividad la actividad pulsional antes de que esta haya sido organizada en pulsión subjetivamente representable.

Por otro lado, desde el punto de vista de una pulsión considerada como exigencia de trabajo impuesta al psiquismo por el hecho de su relación con el soma, definición mas amplia, estamos entonces cara a un proceso pulsional. Es por esto que sin duda Pashe ha propuesto considerar la compulsión de repetición como la pulsión de la pulsión. De todas maneras, se capta rapidamente que el problema de la pulsión se encuentra considerablemente complicado por el nuevo aporte teórico. En 1920 cuando Freud busca representarse el movimiento pulsional, habida cuenta de la compulsión a la repetición, evoca un movimiento en olas sucesivas en el cual una parte rebrota a lo largo de su camino: la pulsión se divide en su recorrido, una parte va hacia adelante, se dirige al objeto, mientras que la otra se vuelve e intenta desligarse en la situación.

En la lógica de la metapsicología de 1920 me parece que hay que interpretar este movimiento como secundario a la diferenciación con el objeto. La pulsión se divide en un movimiento en dirección del objeto externo objetivo   -el principio del placer es también principio de religazón con el objeto y hay otro movimiento que se ligará en el sitio sin duda de manera autoerótica en dirección de la representación interna del objeto, que es otra forma de religarse al objeto. La pulsión se asegura así a lo largo del camino de la representación del objeto y del objeto buscado. El proceso siguiente será entonces el del trabajo de ligar la representación interna del objeto con el objeto externo             ( Freud, “la negación”, 1925 ).

A partir del momento en el que el principio del placer tiende a convertirse en principio de ligazón, a partir del momento en el que es engendrado a partir de la compulsión a la repetición y de la diferenciación sujeto – objeto, el apuntalamiento de la pulsión no puede ser ya concebido como un apuntalamiento automático sobre la necesidad fisiológica. La satisfacción no es solo tributaria de la satisfacción de la necesidad, depende de factores cualitativos, es decir, de la forma en la que sujeto y objeto pueden estar religados, o mas precisamente del reencuentro del estado anterior de la no diferenciación. Mas aun, si se

 

admite que globalmente la satisfacción fisiológica es suficientemente buena, generalmente son por el contrario los elementos cualitativos e inter relacionales que rodean ésta los que van a pasar a un primer plano y ser determinantes en cuanto a la organización de la pulsión y la relación con ella, el objeto ya no es contingente, es específico, hay un apego al objeto ligado a las condiciones singulares del reencuentro con éste. El determinante no es ya narcisista o al menos no solamente narcisista. Veremos mas adelante que el objeto ha dejado una huella indeleble en tanto que tomada en la ilusión narcisística primaria, es desconocida y asimilada al sí mismo. El sujeto ha sido de todas maneras “seducido” sin saberlo, porque no podía saber lo que tenia que ver con él o lo que tenia que ver con el objeto.

 

            Las consecuencias del giro de 1920 son todavía numerosas. Por el momento es suficiente el haber indicado a grandes rasgos y forzosamente incompletos algunos aspectos. Pero mi proyecto, lo recuerdo, es proponer un movimiento de conjunto.

            LO ORIGINARIO

            MAS ALLA DEL PRINCIPIO DEL PLACER

 

            Los lectores se habrán dado cuenta que no he utilizado el concepto de pulsión de muerte y ni el de pulsión de vida. La aproximación desde el punto de vista de la metapsicología de los procesos tiene como objetivo una deconstrucción de lo que se presenta como Tª de lo originario. Volveremos sin embargo para ver lo que hay de originario en la compulsión de repetición considerada como un principio fundador del funcionamiento psíquico. Sin embargo, la compulsión de repetición queda como uno de los procesos de transformación-conservación para el aparato psíquico, la proposición de repetición compulsiva automática que no opera una selección a priori en la experiencia de la realidad psíquica , y el mantenimiento secundario de un principio de placer dejando abierta la posibilidad de una selección secundaria de las experiencias psíquicas, o de una transformación secundaria de estas, o bien de una interpretación secundaria de estas. Si en el giro de 1920 es posible, está implícito la deconstrucción de lo originario es por el concepto de pulsión de muerte, ya que este condensa las representaciones mas significativas del origen.

La introducción del concepto de pulsión de muerte añade, en efecto, a la idea de la compulsión de repetición la de un tipo de estado originario a perpetuar y/o a reencontrar: el estado anorgánico. Teoricamente, el argumento Freudiano es aparentemente imparable: antes de la vida y el movimiento de lo vivo hay un estado de no vida, un estado inorgánico ausente de toda tensión.

Para que este estado anterior sea el origen de la experiencia, de la experiencia anterior en la presencia de lo vivo hay que hacer, no solo referencia a una experiencia puramente biológica, sino a una experiencia registrada como vivo y que concierne a lo que precede. Desde 1913 y sobre todo con La visión de conjunto sobre las neurosis de transfer, Freud ha desarrollado la idea de una transmisión de generación en generación, y a un nivel biológico, de las experiencias de las generaciones anteriores. En 1923 va a situar en el Ello, después en el Superyo, el lugar de la conservación de la huella de tales experiencias.

La llamada a la huella de experiencia precedente no solamente la vida del individuo sino la vida de la especie misma, e incluso precediendo la vida de lo vivo es difícilmente pensable, mejor dicho, es indecible.

De todas maneras, Freud subraya que incluso las experiencias de transmisiones intergeneracionales deben jugarse de nuevo en la vida del sujeto para ser utilizables por el psiquismo. ¿Porqué va a ir aquí de forma diferente? Freud se encuentra conminado a la vez por la idea de que algo parece tender hacia un “estado de muerte“, de ausencia radical de tensión, y al mismo tiempo por la idea de que nada puede estar en el psiquismo que no sea el sentido de la experiencia vivida. Esta lógica parece excluir la idea de una experiencia de la muerte ( no habrá representación de la muerte en el Incons porque no hay experiencia de la muerte por lo vivo ), ¿cómo salir de esta antinomia?, ¿cómo pensar en esta vuelta interior de la muerte?, lo que se da como una “pulsión de muerte” y ¿cómo aclarar las clínicas que parecen corresponder a esta presencia interna hiriente de la muerte?.

En “El temor al derrumbe”, 1975; Winnicott propone una hipótesis alternativa coherente con el conjunto de la 2ª metapsicología que da cuenta de una parte del problema. Hay acontecimientos que han dejado una huella              -las agonías primitivas- sin que por lo tanto se pueda decir que hayan sido experienciadas por el sujeto. Al contrario son experiencias sin sujeto, experiencias de un sujeto que no ha llegado a serlo todavía. Winnicott propone considerar que un sujeto vivo puede vivir una experiencia de muerte psíquica, que existen experiencias precediendo el advenimiento del sujeto y de la subjetividad a una época en donde “muerte psíquica” y muerte efectiva no son diferenciables.

La repetición alucinatoria de las experiencias que no han llevado satisfacción, que por lo tanto no se han podido inscribir bajo el primado secundario del principio del placer, se presenta en esta hipótesis como repetición de experiencias de “muerte psíquica”, de primera agonía, repetición de experiencias de ser -no sujeto-, de no -ser subjetivo-, como experiencias de retirada fuera de la subjetividad o de sus posibilidades. Atrapadas en el narcisismo primario tales experiencias no son representables, están sin salida y sin fin, y por lo tanto sin esperanza.

Esta hipótesis no ha sido formalmente explicitada por Freud, sabemos que Freud tenía mucha dificultad en aceptar que la madre de los orígenes podría ser insuficientemente buena en su presencia. Sin embargo, lo que no pudo pensar directamente va a venirle a través de sus especulaciones biológicas. Cuando él piensa sobre el mito biológico del origen de lo vivo y del psiquismo, Freud evoca las condiciones de vida de la “vesícula de sustancia excitable”. Habla del entorno de ésta como un marco atrapador de un estado traumático primario. La vesícula originaria está bombardeada de excitaciones (¿las de una madre joven excitante?) que no pueden llegar a ligar mas que despojando su superficie de las cualidades de lo vivo, es decir produciendo un estado de muerte parcial, un estado de insensibilidad y/o retirándose de la superficie ( la metáfora biológica de la retirada de la sensorialidad de la periferia hacia el centro ). Freud subraya también que estos primeros estados van a esconderse enseguida en las profundidades de la vida psíquica. En 1923 subrayará que el Superyo es también el depositario de “los antiguos funcionamientos del Yo”. Estos enunciados llevan a la idea de que los estados de muerte registrados en superficie van a esconderse en las profundidades de la vida psíquica y que después van a volver “automáticamente” bajo la forma de una “pulsión de muerte”, de una “compulsión de muerte” o de una “pura cultura de pulsión de muerte” ( Freud, 1923; A propósito del Superyo severo y cruel ). Al lado de los estados agonísticos propuestos por Winnicott, Freud añade la idea de una interiorización de los movimientos mortíferos venidos de fuera, de los primeros objetos, movimientos mortíferos cuyos efectos y añado, a la luz de mi propia clínica, movimientos mortíferos en su intención.

Así concebida, “la pulsión de muerte” se inscribe en las experiencias de inadecuación del objeto a las necesidades del niño. Aparece como ligada a la vivencia de destrucción y a la destructividad, a la desligazón reactiva a los estados traumáticos primarios, ya no es una especulación biofilosófica … … …

Sin embargo, bajo esta forma de pulsión de muerte, es contingente y coyuntural, incluso si se puede pensar, después de 1920, que siempre ha habido experiencias de inadecuación del objeto presente además de los sufrimientos ocasionados por su ausencia, también que los estados de malestar infantil son inevitables por el hecho del carácter inevitablemente insatisfactorio de la sexualidad infantil.

Todo esto nos llevaría a distinguir una compulsión a la repetición ejerciéndose en el seno del psiquismo y un principio del placer-displacer que sería la forma transformada que tomaría esta compulsión cuando la subjetivación y la simbolización de la experiencia han podido metabolizar suficientemente esta para inscribirla bajo su primado.

Pero la pulsión de muerte nos lleva a otra consideración. La elección del tema de “los tres cofres“ ( 1913 ), ¿ha sido olvidado cuando Freud propone el concepto? . El tercer cofre, el que representa la muda, la destrucción, la muerte, es el que es elegido precisamente porque es ineluctable. La elección manifiesta, opera una vuelta de lo pasivo en activo, de a lo que no se ha podido escapar. La “pulsión de muerte” intentaría instaurar en el psiquismo la noción de una elección, de un empuje activo que protegería el narcisismo contra la herida ligada a la inevitabilidad sufrida pasivamente de la muerte viniendo de dentro.

 

            La lógica de la 2ª metapsicología, la consecuencia ligada al reconocimiento de una compulsión de repetición afectando a los estados traumáticos es que hay vuelta del estado anterior, vuelta pasiva, inevitable, automática, de lo que no ha podido ser subjetivado e inscrito en la orbita del principio del placer gracias a un trabajo de simbolización. Una de las defensas alternativas mayores del psiquismo sería pues, para intentar preservar el primado del principio del placer, devolver la pasividad en actividad, de presentarse como una aspiración-anhelo ( pulsión ) de vuelta hacia un estado anterior que es destinado a protegerse de la vuelta del estado anterior. La retrogresión primaria ( 1895 ), la regresión primaria ( 1900 ), la vuelta hacia un estado anterior ( 1920 ) representa entonces el esfuerzo del manejo del psiquismo para protegerse de la vuelta automática de estados anteriores no subjetivados, no simbolizados primariamente. “Lo que no podemos organizar ni evitar intentaremos manejarlo”, decía Einstein.

 

            Así, me parece que es adecuado diferenciar -en el punto en el que estamos de nuestro razonamiento- el proceso de la compulsión de repetición, que me parece la adquisición fundamental de 1920, de la “pulsión de muerte”. El empuje hacia la muerte debería ser quimicamente deconstruido en función de las coyunturas históricas específicas del sujeto. Si no se puede excluir un sustrato de pulsión de muerte inherente al funcionamiento psíquico, al situar este en la posición originaria se correría el riesgo de cerrar la puerta al análisis de las coyunturas históricas concretas en lo que conllevan como procesos de defensa contra la vuelta de estado anterior de muerte psíquica o contra la pasividad con respecto a la muerte.

 

            La metáfora “protista“ De Freud es como una metáfora del proceso psíquico originario, esta subraya otro aspecto de la concepción Freudiana de la metabolización pulsional. La asimilación de la pulsión por el psiquismo, la metabolización psíquica de la pulsión, su introyección no podría ser total; produce un resto, una parte rebrota en el camino,

subrayaba Freud. El proceso está confrontado a su propia incompletud, debe tratar la relación con su resto, con lo que fracasa en integrar que desde entonces se encuentra en negativo y amenaza con operar una vuelta destructiva contra la que lo ha producido. Hay aquí otra metáfora de la compulsión de repetición, es engendrada en el interior del proceso por lo que escapa al proceso, por su incompletud inevitable.

Pero desde ahora, el destino del resto y de su vuelta compulsiva van a poder ser diferenciados. La repetición es de todas formas compulsiva, automática, el proceso psíquico posee diferentes maneras de arreglarselas y de significarlo en el seno de su evolución y de su desarrollo.

Puede, es el destino mas funesto, sufrir la vuelta intoxicante y destructiva de lo que se le escapa. Constatado como una compulsión inevitable, será entonces teorizado por el psiquismo como el signo del fracaso de todo esfuerzo de simbolización, como el signo del fracaso de todo esfuerzo para establecer una vida psíquica satisfactoria, destino ineluctable en el cual la muerte no sería mas que la última forma, sería la pulsión de muerte.

Pero la compulsión a la repetición, a la inversa, podría estar significada como el efecto irreductible del deseo y de la vida, como el movimiento mismo de ésta que empuja siempre a tomar el testigo, el trabajo de simbolización y de apropiación de la parte desconocida que le constituye, será entonces pulsión de vida, y expresará el primado del principio del placer.

 

            La confictualidad se establecería entonces entre la vuelta inevitable de una pasado desconocido y nefasto del cual uno no se podría abstraer y la vuelta inevitable de una vida que no sabría satisfacerse de lo que ha llegado a acometer.

 

            En el fondo del psiquismo la compulsión de repetición representa la neutralidad de un proceso, de una realidad de la experiencia que llama la necesidad de su significación y de su retoma en el seno de una subjetivación gobernada por las compulsiones del principio del placer-displacer. Su devenir mas exitoso sería el de ser transformada bajo el primado del principio del placer en una simbolización de la experiencia.

(… … )

CAPITULO 2:

EL GIRO DE 1920

Hasta 1920 y “Mas allá del principio del placer”, el postulado fundador del Primado del Placer-Displacer reina como maestro incontestado. No es cuestionable en la medida en que él es el que permite analizar e interrogar el psiquismo y las teorías que pretenden rendirle cuenta. Hace falta que se de un paso fuera de su órbita de definición para que pueda ser interrogado de vuelta –de nuevo- , incluso interpretado como “Teoría de lo originario”.

La fisura introducida por “Mas allá del principio del placer”, introduce una alternativa tal que concierne la cuestión del Principio primero y organizador del funcionamiento psíquico, autorizando la posibilidad de una reinterpretación “apres-coup” de los fundamentos anteriores.

Así, la teoría de los fundamentos del psiquismo puede ser interpretable y abrir la posibilidad de la suspensión “transicional de lo originario de la teoría”. El paso que consiste en interpretar la teoría en el seno de la teoría, no es aun habitual en los medios psicoanalíticos. Solamente en función de que se utilice la contratransferencia y los recursos clínicos.

( … … )

Una teoría como la metapsicología de los procesos se presenta como un conjunto de conceptos solidariamente articulados entre ellos por vínculos de dependencia y de implicación recíproca, incluso si no están explícitamente formulados; esta metapsicología define una lógica teórica que posee su especificidad y sus tipos de encadenamientos … que se atienen a la organización misma de esta lógica. Con el fin de poner en evidencia los envites metapsicológicos del giro de 1920, es necesario precisar inicialmente la “lógica de la teoría bajo el primado del principio del placer-displacer”.

Teoría del primado del principio del placer-displacer.

           

Esta lógica es la que organiza la metapsicología desde 1900 a 1920. Es la teoría oficial, la referente, incluso si algunos enunciados de este periodo no la obedecen apenas. Esta Tª, a partir de su postulado fundador, presenta implicaciones potenciales que no son de entrada formulables, pero que se revelan por el contrario “apres-coup” en la medida en que existen descubrimientos y despliegues de sectores teóricos que están implícitos.

 

            A título indicativo y antes de examinar mas en detalle cada uno de estos puntos, el principio del placer-displacer implica una Tª del placer fundada sobre la cantidad y una Tª de la alucinación fundada sobre la realización alucinatoria del deseo. Aquí se articula una Tª de la pulsión y de la satisfacción pulsiónal: la Tª del apuntalamiento a partir de la cual, Tª del objeto -de la relación con el objeto- y Tª del narcisismo se engendra lógicamente, y engendran una Tª del principio de realidad que viene a dialectizarse con el principio de placer-displacer. Finalmente, una Tª del traumatismo psíquico se endosa a este conjunto para perfilar las desregulaciones de la conflictividad.

Estudiemos la estructura de esta solidaridad teórica yendo a lo esencial de las articulaciones y de los esquemas del funcionamiento.

El principio de placer-displacer muestra que el objetivo fundamental del psiquismo es la reducción de las tensiones, esto produce placer y simultaneamente, el funcionamiento psíquico tiende a la evitación o a la evacuación del displacer producido por el aumento de tensión. Esta reducción de tensión, sea pensada de forma absoluta o de forma mas relativa contiene una Tª del placer y de la satisfacción fundada principalmente sobre la cantidad y la reducción de la cantidad.

 

El modelo aparece en “El Proyecto” (1895). Una elevación de tensión produce un estado de displacer que conlleva la búsqueda y la reinvestidura de experiencias anteriores de satisfacción. Estas, así investidas van a producir una alucinación o una representación de objeto investido según el grado de investidura ( cuando la investidura de la huella mnémica se ha retenido suficientemente para que el proceso no llegue a la alucinación no produce mas que una “simple representación” ) que da así al psiquismo una presentificación, una representación, una actualización de aquello a lo que debe tender, de lo que debe buscar. Inversamente estarán evitadas o evacuadas todas las posibles experiencias anteriores de dolores o de insatisfacciones: evitadas si vienen de fuera, evacuadas si vienen de dentro. El proceso psíquico tiende así a la realización alucinatoria del deseo, o a partir de una re-presentación del objeto de satisfacción a una búsqueda del objeto de placer.

 

El desarrollo de este proceso va a hacer intervenir diferentes factores que contienen la necesaria adaptación del psiquismo a las condiciones de la realización del deseo. Si el primer principio del placer se transforma en principio de realidad, este concierne inicialmente al imperativo de la realidad del placer, es decir, a sobrepasar una satisfacción alucinatoria que no seria mas que ilusoria sin la presencia de “la realidad del objeto”. Se efectúa en la dirección del descubrimiento y de la toma de consideración del conjunto de condiciones que van a permitir transformar la satisfacción alucinatoria en satisfacción “efectiva”. Un trabajo psíquico es así requerido para obtener la serie de escalones o de representaciones adecuadas para hacerlo posible —gracias a una serie de representaciones internas, de retenciones, de diferidos, de transfers intrapsíquicos, de acciones específicas, etc.- una cierta satisfacción habida cuenta de la condiciones de “la realidad” ( histórica e idiosincrásicas ) del sujeto ( por lo tanto subjetivo y actual ) ( por lo tanto objetivo).

El principio llamado de realidad contiene por lo tanto 3 tipos de realidades “encastradas las unas en las otras”.

Primero estaría la realidad del placer: el placer como realidad vivida subjetivamente. No se le engaña al psiquismo con satisfacción alucinada, hace falta una necesidad de satisfacción objetiva.

 

            Consecuentemente el principio de realidad concierne a la toma en consideración de la realidad de las condiciones y de las formas de la satisfacción para que este sujeto con sus particularidades singulares y su propia historia, lo que implica una Tª de la huella y de la memoria; la satisfacción es tentativa de la repetición de una satisfacción anterior, el objeto tiene que ser reencontrado.

 

 

Por otro lado, la realidad del placer, la realidad por lo tanto de la satisfacción tiene que tener en cuenta la realidad de sus condiciones “actuales de posibilidad”. La simultaneidad de la toma de consideración de la tentativa de repetición de una satisfacción anterior ( infantil ) es la toma en consideración de las condiciones “actuales” que implica una conflictualidad entre los términos de esta doble fuerza inherente a la realidad de la satisfacción. Hará falta un trabajo psíquico para intentar encontrar un compromiso aceptable en el núcleo de este conflicto. Implica el duelo de lo absoluto ( identidad de percepción ), una cierta renuncia a las formas del pasado y una elección en el presente.

 

            Como se puede ver, el conjunto del modelo se apoya sobre la hipótesis de que ha habido una experiencia de satisfacción anterior, esto impone una Tª, la primera Tª de la satisfacción estrechamente conectada con la necesidad fisiológica: es la Tª de la pulsión sobre la necesidad y la autoconservación.

 

            La lógica implícita no puede ser mas que, en la medida en la que el sujeto está vivo, se puede tener la certeza de que sus necesidades fisiológicas han sido suficientemente satisfechas. Si han sido satisfechas, ha habido una experiencia de satisfacción de la necesidad, y la repetición por reinvestidura de las huellas mnémicas de la experiencia anterior de satisfacción es posible, el principio de placer entonces puede reinar.

 

            En esta lógica, sea cual sea la forma en la que la necesidad ha sido satisfecha, lo esencial es que ha sido satisfecha. A partir de esta primera experiencia que ha tenido lugar, si un sujeto está vivo el conjunto del modelo puede funcionar. El primado del principio del placer displacer así concebido impone la Tª del apuntalamiento de la pulsión sobre la necesidad somática. Lo primero es la intrincación de las pulsiones sexuales con la autoconservación, su conflictualidad no podrá surgir mas que de forma secundaria y según las conflictualidades que van     a ser suscitadas con el principio de realidad. En este modelo las “necesidades del Yo” ( Winnicott ) o de la subjetividad (1 ) no están reconocidas, no son tenidas en cuenta en la organización de la psique, o mas bien se supone que están satisfechas, veremos que este es uno de los puntos erróneos del modelo.

Subrayaremos pues dos consecuencias de esta lógica. La primera de ellas concierne a la actividad del sujeto. Exceptuada la pasividad ligada a la subida de tensión, potencialmente independiente de él y de lo que ha vivido, el conjunto del funcionamiento psíquico de base se efectúa bajo el primado de la actividad del sujeto siempre presente para ejercer las formas del principio del placer, siempre activo en la integralidad de las operaciones psíquicas ( ya sea que tome en cuenta o no los datos de la realidad objetiva actual ).

Winnicott no define precisamente el concepto de necesidad del Yo, pero evoca el holding o el handling y la presentación del objeto; yo me inclinaría mas bien por una definición sobre lo procesos de subjetivación. Las necesidades del Yo conciernen todo lo que es necesario al sujeto para poder hacer su trabajo de subjetivación y de simbolización de la experiencia subjetiva.

Si el sujeto está siempre presente no hay problemática de la subjetivación en el psiquismo, o solamente de forma secundaria, el problema no puede concernir mas que a lo toma de conciencia. A partir del momento en el que el punto de partida es la búsqueda de una experiencia de satisfacción anterior, la cuestión de la implicación del sujeto en la base no se plantea. Si viene a plantarse a lo largo del proceso no es mas que por una posición defensiva ligada a la dificultad en asumir y reconocer el movimiento pulsional activamente movilizado entonces. Es por lo que el punto de partida de todo razonamiento metapsicológico de la época es la actividad deseosa del sujeto (“pulsiones y sus destinos“, 1915; y de una manera general “los ensayos de metaspsicología” ). La pasividad no puede ser mas que secundaria y defensiva.

Por el contrario, en esta lógica el objeto presente no plantea problema, los cuidados fundados sobre la necesidad física son siempre suficientemente buenos. Solamente la ausencia del objeto puede plantear problemas. Como el funcionamiento psíquico busca el placer, el objeto no es reencontrado mas que como una forma de obtención del placer: es contingente o relativamente contingente, hace falta sin embargo que la satisfacción actual “recuerde la satisfacción anterior“ aportando el placer efectivo, el objeto transmuta el principio de placer en principio de realidad, es por esto o es a partir de esto cuando se opera la transformación interna de principio de placer, pero este es independiente del objeto.

El sujeto esta ahí de entrada activo bajo la égida del principio de su placer, el objeto está ahí de entrada ( aunque no sea mas que como objeto de la autoconservación ). La Tª del autoerotismo y la Tª del narcisismo se deducen una de otra.

Hay que subrayar el fondo narcisista que implica el primado del principio de placer. Si el objeto está presente de entrada es como objeto de-por la autoconservación; desde el punto de vista del autoerotismo del sujeto de la organización de su vida pulsional lo que prima es el movimiento autoerótico. El placer no es tomado al objeto, o con el objeto, es placer solitario derivado del encuentro con el objeto, se constituye en la ausencia o en el olvido de este, independientemente de él. El narcisismo primario “Primera metapsicología” no es anobjetal, designa una posición subjetiva de búsqueda de un placer que tiende a ejercerse independientemente del objeto ( “sin objeto” escribe Freud en “Los tres ensayos sobre una Tª sexual” ). Las reinvestiduras de las huellas mnémicas de la experiencia de la satisfacción anterior se efectúa por el placer, solo por el placer, no busca el objeto principalmente; es en este sentido que es narcisística, busca el placer de sí y para sí. Así se instaura el fondo psíquico, el reencuentro con el objeto, su descubrimiento como objeto erótico no va a modificar el fondo narcisista del funcionamiento psíquico, no era mas que complejizar el recorrido, el objeto no será reencontrado mas que como desvío obligado sobre el camino del placer de sí. La objetalización como la objetividad se dan derivados “secundarios” “arrancados” a la posición narcisista primera del sujeto.

 

            La Tª del funcionamiento sobre el primado del principio del placer organiza una Tª que acredita el fundamento narcisista del psiquismo. El recorrido del trabajo evolutivo de Freud extraerá e irá desprendiendo poco a poco esta consecuencia inducida por el primado del principio de placer -displacer. De pronto, el reconocimiento de esta implicación teórica va a poner la meta psicología en crisis y va a precipitar la evolución mutativa de 1920 que denarcisizara el fondo del psiquismo, o mas bien va a crear el problema.

 

            Antes de comenzar a explicar cómo esta inflexión se va a efectuar, vamos a precisar la implicación del primado del principio de placer concerniente al traumatismo. Si el fondo del funcionamiento del sujeto es narcisista, la seducción por el objeto no puede ser mas que accidental y forzada, no es intrínseca al desarrollo, en esta lógica el traumatismo no puede resultar mas que un antinomio interno al principio de placer, será por un exceso de placer o una gran cantidad. Sea porque el sujeto no ha sabido frenar por sí mismo las subidas, la … de excitación que se han descargado independientemente de las condiciones de posibilidades de una satisfacción que se han descargado independientemente de las condiciones de posibilidades de una satisfacción efectiva, sea porque el objeto no ha sido el factor de transformación en principio de realidad sino por el contrario factor de elevación de excitación. Desde ahora el placer no transformado en realidad amenaza la organización psíquica de una desorganización de la conflictualidad con el principio de realidad; se crea el displacer, moviliza una defensa primaria de evitación o de evacuación. El principio de realidad convierte entonces el exceso de placer en algo peligroso, en displacer, inmoviliza una defensa contra el placer en lugar de transformar la forma primaria de este.

El segundo tiempo del traumatismo plantea entonces el problema de la reinvestidura de las huellas mnémicas del traumatismo. Sea porque la reinvestidura posterior a las huellas mnémicas se efectúa bajo el principio de placer, así sirve a la actualización de un fantasma de deseo, es utilizado como realización actual de un fantasma equivalente a una realización casi alucinatoria de deseo. Sea porque resulte de una elevación o de un fracaso de la defensa primaria. Sin embargo, por principio tiene que haber una evitación a toda costa del displacer salvo si este puede ser dialectizado a la transformación del principio de placer en principio de realidad. Estaría pues bajo el principio de realidad cuando se pueda operar el levantamiento de la contrainvestidura permanente ( defensa primaria ). Estamos aquí frente a las coyunturas clínicas específicas de las psiconeurosis.

LA COMPULSIÓN O EL AUTOMATISMO DE REPETICIÓN

            Y SUS PRIMERAS CONSECUENCIAS

 

La inflexión de 1920 va a surgir de la toma en consideración de las problemáticas clínicas mas allá de los funcionamientos psiconeuróticos, lo hemos ya señalado en las neurosis narcisísticas, la melancolía, también las perversiones escapan al modelo. La repetición no señala ya solamente el ejercicio del principio de placer, testimonia un mas allá de este que lleva a una reevaluación de la cuestión del fundamento del principio. En efecto, el hecho fundamental del artículo de 1920 es la introducción de una constante, de una compulsión, un automatismo de repetición diferente e independiente del principio de placer . El hecho clínico mayor es el siguiente: hay en el psiquismo un proceso que tiende a la repetición de experiencias que no han conllevado placer ni satisfacción.

 

            Esto significa que el principio de placer admite excepciones, y si admite excepciones significa que no es el principio fundamental, que hay un mas allá del principio del placer-displacer, otro fundamento mas fundamental para el psiquismo.

 

            La razón de la repetición, es decir, de la reinvestidura de las huellas mnémicas no es siempre primariamente el placer , es la búsqueda de satisfacción. El psiquismo pierde su lógica intrínseca y su principio discriminativo. Algunas repeticiones se efectúan automáticamente, es decir, independientemente de la búsqueda de la satisfacción por sí misma.

… Placer-displacer no desaparece por lo tanto, está relativizado, se ejerce a un segundo nivel o en determinadas condiciones seguidamente de un proceso que le pueda permitir asegurar su dominio sobre la vida psíquica.

 

            De pronto toda la Tª anterior se encuentra potencialmente despojada de sus pilares, debe ser transformada ya que su organización debe ser refundada sobre otra lógica por completo. Esto no va a hacerse sin resistencias en la obra de Freud, y esto a partir de “Mas allá del principio del placer” que es el lugar de una conflictiva de entrada presente entre el esfuerzo de Freud para mantener la existencia un “Mas allá del principio del placer” y su esfuerzo por tratar de reducir, bajo la egida del principio del placer su nueva proposición devenida de los hechos clínicos nuevos que le llaman la atención. Pero la resistencia de la Tª anterior no se detiene en los escritos que suceden inmediatamente al artículo de 1920, ya que al final de su vida todavía Freud trabajará sobre esto, extendiéndose mas allá de él, incluso en sus sucesores. Aun hoy en día numerosas posiciones teóricas testimonian el efecto de mantener concepciones surgidas directamente del primado del “principio del placer”, cuando por el contrario no tratan de reescribir la 2ª metapsicología y la nueva Tª de las pulsiones, y la clínica que les corresponde, en el seno de la lógica que implica la lógica del placer-displacer.

Estamos lejos de haber descubierto todavía todas las consecuencias teóricas, técnicas y clínicas del giro de 1920, lejos de citar todas las implicaciones… ( … … )

1ª Consecuencia: La inversión de relaciones del Principio del Placer al Principio de Realidad. Cuando se ejerce la compulsión de repetición es el principio de realidad el que prima “objetivamente” . En efecto, si se rastrea todo, y este es el caso cuando se ejerce la compulsión a la repetición, si no hay mas principio de selección a priori bajo el principio de placer, se rastrea cualquier cosa que haya sido, no se selecciona bajo el primado del placer, se rastrea “objetivamente” sea cual fuere el grado de conciencia que se pueda tener. La historia “objetiva” retoma todos sus derechos bloqueados por el primado del principio del placer que a partir del momento en el que ha operado un principio de selección de la experiencia privilegiado el fantasma del deseo sobre la historia, “historia objetiva” de la realidad psíquica por supuesto, es decir, historia de la subjetividad, es decir, de la experiencia tal y como ha sido registrada y significada por el psiquismo habida cuenta del estado del aparato psíquico en el momento, lo que definió la “experiencia anterior” : está en el horizonte de esta implicación. La posibilidad de reconstrucción de la realidad psíquica de la experiencia pasada se abre pues al trabajo psicoanalítico “Mas allá del principio del placer”.

 

            Se instaura pues potencialmente el primado de un principio de realidad psíquica eventualmente secundariamente transformado en principio del placer después el mismo retransformado en principio de realidad del placer. No estaremos sorprendido de que la Tª del inconsciente haya sufrido también ella una mutación ( 1923 ). En el fondo del psiquismo opera el ello gobernado por una compulsión de repetición, primera forma de Incns. Seguidamente ganado de este fondo por un trabajo de subjetivación -el Yo objeto se va a tener que convertir en parte un Yo sujeto que intenta reasegurar secundariamente el primado del Principio del placer gracias a las representaciones psíquicas y al trabajo de la simbolización- otro tipo de Incns ( inconsciente secundario ) que testimonia lo que en la historia ha podido recibir la marca del Principio del placer, y en fin una parte Preconsc por lo que ha podido representado y transformado en Principio de realidad del placer.

 

 

            Otra consecuencia, si se rastrea todo -y todo el tiempo el fondo del psiquismo- es de naturaleza alucinatoria. A la Tª de la realización alucinatoria del deseo hay que añadir una Tª del fondo alucinatorio del psiquismo. Lo que hay que explicar es una manera en la que el psiquismo se las apaña para transformar estas alucinaciones primarias automáticas en representaciones psíquicas. ( … …)

Desde “Mas allá del principio del placer”, desde que fue lanzada la idea de un nuevo fundamento para el psiquismo, se encuentra confrontado a la cuestión de saber cómo se origina el principio del placer en esta nueva concepción. Es a esto a lo que pretende responder en su texto el mito platónico del andrógino. Si el principio del placer es un principio secundario, y resulta de una modificación a la compulsión a la repetición quedando bajo el primado de esta, en el origen pues hay que postular un estado de no- diferenciación subjetiva entre el sujeto y el objeto, estas mismas nociones están desprovistas de sentido: el narcisismo primario se convierte en anobjetal pero también asubjetal en su esencia- lo que no quiere decir asubjetivo pero asubjetivado. Secundariamente se ha operado una escisión que ha operado una escisión que ha separado objeto y sujeto. La compulsión de repetición busca después de esta escisión encontrar el estado anterior. Esta es la nueva forma del principio del placer, buscar … secundariamente lo que ha estado separado para intentar encontrar el estado anterior de no- diferenciación.

 

            De pronto, si el principio del placer busca siempre reducir las tensiones, va a querer convertirse en un principio de reducción de tensiones por la ligazón, no solamente por la descarga. El principio del placer “Primera Tª. Modelo placer-descarga derivado de la sexualidad masculina” ; la 2ª metapsicología después de 1920 va a empezar a oponersele y a ver un modelo de placer-ligazón que será sobre todo referido a la sexualidad femenina ( “El problema económico del masoquismo“, 1924 ). El modelo del principio del placer será un modelo dialéctico ligazón-descarga-ligazón.

Así, el concepto del Principio del placer y el concepto de Narcisismo están formalmente conservados, ya no son ni fundados… de la misma manera. La consecuencia de estas inflexiones concernientes al Yo y al Sujeto son considerables. Si existe un narcisismo primario anobjetal y asubjetal entonces el Yo no está ahí de entrada, está construido secundariamente, hay un proceso de construcción del Yo sujeto ( que no es solo el Yo objeto de la investidura de 1914 sino un Yo que debe construirse como sujeto o potencialmente sujeto ) construcción de un principio de subjetivación. La sombra del objeto que se había planteado con el Yo en el “Duelo y Melancolía” va a poder empezar a estar poco a poco separada del Yo mismo. Este es uno de los grandes senderos teóricos de Freud de 1923 a 1938, el de diferenciar “Yo sujeto” y Superyo, liderar los derechos del Yo sujeto de las exigencias tiránicas del objeto, Superyo severo y cruel, diferenciar pues dentro y fuera.

A partir de 1920 hay que pensar en el engendramiento de la subjetividad, pensar en la apropiación de lo que es -o ha sido- para un Yo instancia de subjetivación. La modificación de la Tª del Narcisismo Primario implica también un movimiento de descubrimiento del objeto, que no concierte sólo al descubrimiento de un placer en relación con el objeto, sino a la existencia objetiva del objeto, de su exterioridad, y el descubrimiento de la manera en la cual el sujeto puede y debe relegarse al objeto fuera, pero también al objeto interiorizado y a las formas de interiorización del objeto. Potencialmente la cuestión de la relación de objeto se añade la de las compulsiones subjetivas impuestas por el objeto.

 

           

 

Si el primer tiempo es anobjetal, es decir, si en el origen no hay un afuera subjetivamente constituido, entonces el narcisismo primario es también un masoquismo primario y el primer tiempo es     un tiempo auto ( Freud, 1924 ). El rol devuelto al objeto será entonces el de ayudar a llevar hacia afuera las experiencias de insatisfacción y la destructividad que las acompaña. Freud no formula claramente este nuevo imperativo pero en 1920 lo metaforiza en la dialéctica de la vida de los “protistes” cuya supervivencia esta subordinada a la acción de un operador exterior que regularmente les “cambia” del baño tóxico que les conduciría a su pérdida. Esto antes de que el proceso evolutivo no vaya a permitir la construcción de conjuntos complejos capaces, por especialización y diferenciación, de tratar “lo de dentro” -la producción de sus residuos tóxicos- del proceso. Desde entonces lo tóxico de uno se convertirá en fuente de estimulación para el otro.

Terminaremos este primer abordaje de las características de la nueva metapsicología de 1920 por el problema clave de la pulsión. Para hablar con propiedad si nos atenemos a la definición de la pulsión con los 4 términos: fuente, empuje, objeto y finalidad, el narcisismo primario es apulsional. No porque no haya excitación o fuentes de tensión sino porque no se pueden organizar en pulsiones verdaderamente captables como tales, ya que la diferencia de la fuente y del objeto no se ha adquirido todavía. La compulsión de repetición es un proceso “pulsiónal-prepulsional”. Representa la actividad la actividad pulsional antes de que esta haya sido organizada en pulsión subjetivamente representable.

Por otro lado, desde el punto de vista de una pulsión considerada como exigencia de trabajo impuesta al psiquismo por el hecho de su relación con el soma, definición mas amplia, estamos entonces cara a un proceso pulsional. Es por esto que sin duda Pashe ha propuesto considerar la compulsión de repetición como la pulsión de la pulsión. De todas maneras, se capta rapidamente que el problema de la pulsión se encuentra considerablemente complicado por el nuevo aporte teórico. En 1920 cuando Freud busca representarse el movimiento pulsional, habida cuenta de la compulsión a la repetición, evoca un movimiento en olas sucesivas en el cual una parte rebrota a lo largo de su camino: la pulsión se divide en su recorrido, una parte va hacia adelante, se dirige al objeto, mientras que la otra se vuelve e intenta desligarse en la situación.

En la lógica de la metapsicología de 1920 me parece que hay que interpretar este movimiento como secundario a la diferenciación con el objeto. La pulsión se divide en un movimiento en dirección del objeto externo objetivo   -el principio del placer es también principio de religazón con el objeto y hay otro movimiento que se ligará en el sitio sin duda de manera autoerótica en dirección de la representación interna del objeto, que es otra forma de religarse al objeto. La pulsión se asegura así a lo largo del camino de la representación del objeto y del objeto buscado. El proceso siguiente será entonces el del trabajo de ligar la representación interna del objeto con el objeto externo             ( Freud, “la negación”, 1925 ).

A partir del momento en el que el principio del placer tiende a convertirse en principio de ligazón, a partir del momento en el que es engendrado a partir de la compulsión a la repetición y de la diferenciación sujeto – objeto, el apuntalamiento de la pulsión no puede ser ya concebido como un apuntalamiento automático sobre la necesidad fisiológica. La satisfacción no es solo tributaria de la satisfacción de la necesidad, depende de factores cualitativos, es decir, de la forma en la que sujeto y objeto pueden estar religados, o mas precisamente del reencuentro del estado anterior de la no diferenciación. Mas aun, si se

 

admite que globalmente la satisfacción fisiológica es suficientemente buena, generalmente son por el contrario los elementos cualitativos e inter relacionales que rodean ésta los que van a pasar a un primer plano y ser determinantes en cuanto a la organización de la pulsión y la relación con ella, el objeto ya no es contingente, es específico, hay un apego al objeto ligado a las condiciones singulares del reencuentro con éste. El determinante no es ya narcisista o al menos no solamente narcisista. Veremos mas adelante que el objeto ha dejado una huella indeleble en tanto que tomada en la ilusión narcisística primaria, es desconocida y asimilada al sí mismo. El sujeto ha sido de todas maneras “seducido” sin saberlo, porque no podía saber lo que tenia que ver con él o lo que tenia que ver con el objeto.

 

            Las consecuencias del giro de 1920 son todavía numerosas. Por el momento es suficiente el haber indicado a grandes rasgos y forzosamente incompletos algunos aspectos. Pero mi proyecto, lo recuerdo, es proponer un movimiento de conjunto.

            LO ORIGINARIO

            MAS ALLA DEL PRINCIPIO DEL PLACER

 

            Los lectores se habrán dado cuenta que no he utilizado el concepto de pulsión de muerte y ni el de pulsión de vida. La aproximación desde el punto de vista de la metapsicología de los procesos tiene como objetivo una deconstrucción de lo que se presenta como Tª de lo originario. Volveremos sin embargo para ver lo que hay de originario en la compulsión de repetición considerada como un principio fundador del funcionamiento psíquico. Sin embargo, la compulsión de repetición queda como uno de los procesos de transformación-conservación para el aparato psíquico, la proposición de repetición compulsiva automática que no opera una selección a priori en la experiencia de la realidad psíquica , y el mantenimiento secundario de un principio de placer dejando abierta la posibilidad de una selección secundaria de las experiencias psíquicas, o de una transformación secundaria de estas, o bien de una interpretación secundaria de estas. Si en el giro de 1920 es posible, está implícito la deconstrucción de lo originario es por el concepto de pulsión de muerte, ya que este condensa las representaciones mas significativas del origen.

La introducción del concepto de pulsión de muerte añade, en efecto, a la idea de la compulsión de repetición la de un tipo de estado originario a perpetuar y/o a reencontrar: el estado anorgánico. Teoricamente, el argumento Freudiano es aparentemente imparable: antes de la vida y el movimiento de lo vivo hay un estado de no vida, un estado inorgánico ausente de toda tensión.

Para que este estado anterior sea el origen de la experiencia, de la experiencia anterior en la presencia de lo vivo hay que hacer, no solo referencia a una experiencia puramente biológica, sino a una experiencia registrada como vivo y que concierne a lo que precede. Desde 1913 y sobre todo con La visión de conjunto sobre las neurosis de transfer, Freud ha desarrollado la idea de una transmisión de generación en generación, y a un nivel biológico, de las experiencias de las generaciones anteriores. En 1923 va a situar en el Ello, después en el Superyo, el lugar de la conservación de la huella de tales experiencias.

La llamada a la huella de experiencia precedente no solamente la vida del individuo sino la vida de la especie misma, e incluso precediendo la vida de lo vivo es difícilmente pensable, mejor dicho, es indecible.

De todas maneras, Freud subraya que incluso las experiencias de transmisiones intergeneracionales deben jugarse de nuevo en la vida del sujeto para ser utilizables por el psiquismo. ¿Porqué va a ir aquí de forma diferente? Freud se encuentra conminado a la vez por la idea de que algo parece tender hacia un “estado de muerte“, de ausencia radical de tensión, y al mismo tiempo por la idea de que nada puede estar en el psiquismo que no sea el sentido de la experiencia vivida. Esta lógica parece excluir la idea de una experiencia de la muerte ( no habrá representación de la muerte en el Incons porque no hay experiencia de la muerte por lo vivo ), ¿cómo salir de esta antinomia?, ¿cómo pensar en esta vuelta interior de la muerte?, lo que se da como una “pulsión de muerte” y ¿cómo aclarar las clínicas que parecen corresponder a esta presencia interna hiriente de la muerte?.

En “El temor al derrumbe”, 1975; Winnicott propone una hipótesis alternativa coherente con el conjunto de la 2ª metapsicología que da cuenta de una parte del problema. Hay acontecimientos que han dejado una huella              -las agonías primitivas- sin que por lo tanto se pueda decir que hayan sido experienciadas por el sujeto. Al contrario son experiencias sin sujeto, experiencias de un sujeto que no ha llegado a serlo todavía. Winnicott propone considerar que un sujeto vivo puede vivir una experiencia de muerte psíquica, que existen experiencias precediendo el advenimiento del sujeto y de la subjetividad a una época en donde “muerte psíquica” y muerte efectiva no son diferenciables.

La repetición alucinatoria de las experiencias que no han llevado satisfacción, que por lo tanto no se han podido inscribir bajo el primado secundario del principio del placer, se presenta en esta hipótesis como repetición de experiencias de “muerte psíquica”, de primera agonía, repetición de experiencias de ser -no sujeto-, de no -ser subjetivo-, como experiencias de retirada fuera de la subjetividad o de sus posibilidades. Atrapadas en el narcisismo primario tales experiencias no son representables, están sin salida y sin fin, y por lo tanto sin esperanza.

Esta hipótesis no ha sido formalmente explicitada por Freud, sabemos que Freud tenía mucha dificultad en aceptar que la madre de los orígenes podría ser insuficientemente buena en su presencia. Sin embargo, lo que no pudo pensar directamente va a venirle a través de sus especulaciones biológicas. Cuando él piensa sobre el mito biológico del origen de lo vivo y del psiquismo, Freud evoca las condiciones de vida de la “vesícula de sustancia excitable”. Habla del entorno de ésta como un marco atrapador de un estado traumático primario. La vesícula originaria está bombardeada de excitaciones (¿las de una madre joven excitante?) que no pueden llegar a ligar mas que despojando su superficie de las cualidades de lo vivo, es decir produciendo un estado de muerte parcial, un estado de insensibilidad y/o retirándose de la superficie ( la metáfora biológica de la retirada de la sensorialidad de la periferia hacia el centro ). Freud subraya también que estos primeros estados van a esconderse enseguida en las profundidades de la vida psíquica. En 1923 subrayará que el Superyo es también el depositario de “los antiguos funcionamientos del Yo”. Estos enunciados llevan a la idea de que los estados de muerte registrados en superficie van a esconderse en las profundidades de la vida psíquica y que después van a volver “automáticamente” bajo la forma de una “pulsión de muerte”, de una “compulsión de muerte” o de una “pura cultura de pulsión de muerte” ( Freud, 1923; A propósito del Superyo severo y cruel ). Al lado de los estados agonísticos propuestos por Winnicott, Freud añade la idea de una interiorización de los movimientos mortíferos venidos de fuera, de los primeros objetos, movimientos mortíferos cuyos efectos y añado, a la luz de mi propia clínica, movimientos mortíferos en su intención.

Así concebida, “la pulsión de muerte” se inscribe en las experiencias de inadecuación del objeto a las necesidades del niño. Aparece como ligada a la vivencia de destrucción y a la destructividad, a la desligazón reactiva a los estados traumáticos primarios, ya no es una especulación biofilosófica … … …

Sin embargo, bajo esta forma de pulsión de muerte, es contingente y coyuntural, incluso si se puede pensar, después de 1920, que siempre ha habido experiencias de inadecuación del objeto presente además de los sufrimientos ocasionados por su ausencia, también que los estados de malestar infantil son inevitables por el hecho del carácter inevitablemente insatisfactorio de la sexualidad infantil.

Todo esto nos llevaría a distinguir una compulsión a la repetición ejerciéndose en el seno del psiquismo y un principio del placer-displacer que sería la forma transformada que tomaría esta compulsión cuando la subjetivación y la simbolización de la experiencia han podido metabolizar suficientemente esta para inscribirla bajo su primado.

Pero la pulsión de muerte nos lleva a otra consideración. La elección del tema de “los tres cofres“ ( 1913 ), ¿ha sido olvidado cuando Freud propone el concepto? . El tercer cofre, el que representa la muda, la destrucción, la muerte, es el que es elegido precisamente porque es ineluctable. La elección manifiesta, opera una vuelta de lo pasivo en activo, de a lo que no se ha podido escapar. La “pulsión de muerte” intentaría instaurar en el psiquismo la noción de una elección, de un empuje activo que protegería el narcisismo contra la herida ligada a la inevitabilidad sufrida pasivamente de la muerte viniendo de dentro.

 

            La lógica de la 2ª metapsicología, la consecuencia ligada al reconocimiento de una compulsión de repetición afectando a los estados traumáticos es que hay vuelta del estado anterior, vuelta pasiva, inevitable, automática, de lo que no ha podido ser subjetivado e inscrito en la orbita del principio del placer gracias a un trabajo de simbolización. Una de las defensas alternativas mayores del psiquismo sería pues, para intentar preservar el primado del principio del placer, devolver la pasividad en actividad, de presentarse como una aspiración-anhelo ( pulsión ) de vuelta hacia un estado anterior que es destinado a protegerse de la vuelta del estado anterior. La retrogresión primaria ( 1895 ), la regresión primaria ( 1900 ), la vuelta hacia un estado anterior ( 1920 ) representa entonces el esfuerzo del manejo del psiquismo para protegerse de la vuelta automática de estados anteriores no subjetivados, no simbolizados primariamente. “Lo que no podemos organizar ni evitar intentaremos manejarlo”, decía Einstein.

 

            Así, me parece que es adecuado diferenciar -en el punto en el que estamos de nuestro razonamiento- el proceso de la compulsión de repetición, que me parece la adquisición fundamental de 1920, de la “pulsión de muerte”. El empuje hacia la muerte debería ser quimicamente deconstruido en función de las coyunturas históricas específicas del sujeto. Si no se puede excluir un sustrato de pulsión de muerte inherente al funcionamiento psíquico, al situar este en la posición originaria se correría el riesgo de cerrar la puerta al análisis de las coyunturas históricas concretas en lo que conllevan como procesos de defensa contra la vuelta de estado anterior de muerte psíquica o contra la pasividad con respecto a la muerte.

 

            La metáfora “protista“ De Freud es como una metáfora del proceso psíquico originario, esta subraya otro aspecto de la concepción Freudiana de la metabolización pulsional. La asimilación de la pulsión por el psiquismo, la metabolización psíquica de la pulsión, su introyección no podría ser total; produce un resto, una parte rebrota en el camino,

subrayaba Freud. El proceso está confrontado a su propia incompletud, debe tratar la relación con su resto, con lo que fracasa en integrar que desde entonces se encuentra en negativo y amenaza con operar una vuelta destructiva contra la que lo ha producido. Hay aquí otra metáfora de la compulsión de repetición, es engendrada en el interior del proceso por lo que escapa al proceso, por su incompletud inevitable.

Pero desde ahora, el destino del resto y de su vuelta compulsiva van a poder ser diferenciados. La repetición es de todas formas compulsiva, automática, el proceso psíquico posee diferentes maneras de arreglarselas y de significarlo en el seno de su evolución y de su desarrollo.

Puede, es el destino mas funesto, sufrir la vuelta intoxicante y destructiva de lo que se le escapa. Constatado como una compulsión inevitable, será entonces teorizado por el psiquismo como el signo del fracaso de todo esfuerzo de simbolización, como el signo del fracaso de todo esfuerzo para establecer una vida psíquica satisfactoria, destino ineluctable en el cual la muerte no sería mas que la última forma, sería la pulsión de muerte.

Pero la compulsión a la repetición, a la inversa, podría estar significada como el efecto irreductible del deseo y de la vida, como el movimiento mismo de ésta que empuja siempre a tomar el testigo, el trabajo de simbolización y de apropiación de la parte desconocida que le constituye, será entonces pulsión de vida, y expresará el primado del principio del placer.

 

            La confictualidad se establecería entonces entre la vuelta inevitable de una pasado desconocido y nefasto del cual uno no se podría abstraer y la vuelta inevitable de una vida que no sabría satisfacerse de lo que ha llegado a acometer.

 

            En el fondo del psiquismo la compulsión de repetición representa la neutralidad de un proceso, de una realidad de la experiencia que llama la necesidad de su significación y de su retoma en el seno de una subjetivación gobernada por las compulsiones del principio del placer-displacer. Su devenir mas exitoso sería el de ser transformada bajo el primado del principio del placer en una simbolización de la experiencia.

(… … )